domingo, julio 31, 2011

Juno, desvelando los misterios de Júpiter

Si no hay contratiempos, el próximo viernes 5 de agosto, la sonda espacial Juno despegará rumbo a Júpiter a bordo de un cohete Atlas V 551. Con un coste de "sólo" 1100 millones de dólares -incluyendo el lanzador-, Juno es la segunda misión del programa New Frontiers de la NASA tras la New Horizons, actualmente en ruta hacia Plutón.

Juno (NASA).

A diferencia de la malograda Galileo o la actual Cassini en Sarturno, Juno no tiene por objetivo estudiar el sistema joviano por completo, sino que se centrará en los misterios del interior de Júpiter. ¿Y cómo investigar algo que no se puede ver? Pues principalmente mediante la observación de la enorme magnetosfera del gigante gaseoso, a veces denominada la mayor estructura del Sistema Solar. La magnetosfera se origina en las capas interiores de hidrógeno metálico del planeta, así que sus propiedades nos permiten inferir indirectamente las características internas de Júpiter. Juno medirá además el minúsculo desplazamiento Doppler en las señales de radio para comunicarse con la Tierra y podrá detectar irregularidades en el campo gravitatorio del planeta, lo que a su vez permitirá refinar los modelos de la estructura interna. Con el fin de llevar a cabo estas observaciones, Juno estará situada en una órbita polar con una alta excentricidad, ideal para estudiar la estructura de la magnetosfera y las entrañas de Júpiter.

Juno estudiará la magnetosfera joviana (NASA).

Juno (NASA).

Dicho así puede parecer una misión "aburrida", pero no olvidemos que Júpiter es el mayor planeta del Sistema Solar y lo cierto es que desconocemos la mayoría de los detalles de su interior. Juno permitirá dar respuesta a muchas preguntas, como por ejemplo: ¿qué tamaño tiene el núcleo rocoso del planeta?¿De qué está compuesto este núcleo y cuál es su densidad?¿Son las bandas y cinturones de la atmósfera visible una manifestación de estructuras cilíndricas internas? En definitiva, conocer el interior de Júpiter es un requisito fundamental para entender los procesos de formación planetaria dentro y fuera del Sistema Solar.

Supuesta estructura interior de Júpiter (NASA).

Pero mandar una nave a Júpiter cuesta mucho. Por este motivo, Juno es una sonda "simple" sin complejos sistemas o instrumentos, lo que explica que sea la primera nave espacial en emplear paneles solares para generar electricidad a semejante distancia del Sol. Hasta la fecha, todas las sondas que han viajado al Sistema Solar exterior han empleado costosos generadores de radioisótopos (RTGs) a base de plutonio para alimentar los sistemas eléctricos. Por contra, Juno está dotada de tres paneles solares de 9 x 2,5 metros formados por 18698 células individuales y con una superficie total de 60 metros cuadrados (!). Estos enormes paneles permitirán generar hasta 14 kW en órbita terrestre, pero sólo suministarán 400 W una vez la sonda alcance Júpiter. Dos baterías de ion-litio de 55 Ah se encargarán de suministrar potencia a los sistemas de la nave al atravesar la sombra de Júpiter (y la sombra de la Tierra en una ocasión). El uso de paneles solares requiere que la nave deba estar orientada constantemente hacia el Sol. Esta tecnología fue la elegida para la misión en vez de los tradicionales RTGs no por motivos de coste (los paneles solares de Juno son sólo ligeramente más baratos que la energía nuclear), sino por culpa de la escasez actual de plutonio disponible para sondas de la NASA.

Uno de los tres paneles solares de juno (NASA).

Recreación de los paneles solares (NASA).

Otra medida introducida para ahorrar costes es el giro continuo de la nave sobre su propio eje. De esta forma, la actitud la sonda es mucho más estable que si estuviese estabilizada en tres ejes como la Cassini (y de paso se abarata el diseño significativamente). Durante la etapa de crucero, Juno girará a un ritmo de una revolución por minuto (1 rpm), pero mientras dure la fase de ciencia se incrementará el giro a 2 rpm. Durante el encendido del motor principal se alcanzarán las 5 rpm para garantizar la estabilidad del vehículo. Lo malo de esta configuración es que una nave giratoria no es la mejor plataforma para apuntar hacia un objetivo instrumentos como cámaras o espectrómetros. Por suerte, los instrumentos de Juno no son especialmente sensibles a esta rotación. Esto explica que las imágenes no sean una prioridad en esta misión, aunque se ha añadido una cámara de resolución modesta -más por relaciones públicas que por otra cosa- que hará las delicias de todos los aficionados a la exploración del espacio.

La sonda tiene una masa de 3625 kg al lanzamiento (1593 kg sin propergoles) y consta de un cuerpo hexagonal central de 3,5 metros de alto y 3,5 metros de diámetro en el que están situados la mayoría de instrumentos, así como los tanques de combustible (hidrazina) y comburente (tetróxido de nitrógeno). La envergadura total con los paneles solares alcanza los 20 metros. El motor principal es un Leros-1b con un empuje de 645 Newton, complementado por doce pequeños propulsores de hidrazina. El sistema informático de la nave incluye un procesador central RAD750 con 250 MB de memoria flash y 128 MB de DRAM.

Estructura central de Juno (NASA).

La ventana de lanzamiento se abre el próximo 5 de agosto y se prolongará hasta el día 26 del mismo mes. Aunque será lanzada mediante un potente Atlas V 551 desde la rampa SLC-41 de la Base Aérea de Cabo Cañaveral, Juno no podrá alcanzar directamente Júpiter, sino que requerirá una maniobra de asistencia gravitatoria con la Tierra que tendrá lugar el 9 de octubre de 2013 (la sonda pasará a sólo 500 kilómetros de la superficie de nuestro planeta). Después de recorrer unos 2800 millones de kilómetros, Juno se colocará finalmente en una órbita polar alrededor de Júpiter el 4 de julio de 2016 mediante un encendido de 30 minutos de duración. Será la primera vez que una nave espacial ocupa una órbita polar alrededor de Júpiter. La primera órbita tendrá un periodo de 107 días y permitirá calibrar todos los sistemas e instrumentos de la sonda.

Después de reducir la distancia máxima a Júpiter (apoastro), la nave completará 33 órbitas en total. La fase de obtención de datos durará 336 días y consistirá en 31 órbitas alrededor del planeta con un periodo medio de 11 días cada una y un periastro de solamente 5000 kilómetros. Durante cada órbita, la sonda pasará por los peligrosos cinturones de radiación del planeta, aunque evitará los más potentes situados en el exterior. Para proteger los sistemas de vuelo de la radiación, los equipos electrónicos más sensibles estarán situados dentro de una caja de titanio con unas paredes de 1 cm de grosor y de 18 kg de masa. Si se decide no ampliar la misión, Juno se desintegrará en la atmósfera de Júpiter el 16 de octubre de 2017 para evitar que pueda colisionar con Europa en el futuro (contaminando esta luna con microorganismos terrestres).

Trayectoria de Juno (NASA).

Distintas órbitas de la misión (NASA).

Las 33 órbitas de Juno permitirán estudiar todas las longitudes del planeta (NASA).

Juno cuenta con nueve instrumentos principales:
  • Magnetómetro (MAG): es un instrumento que no está situado en el cuerpo central del vehículo, sino en el extremo de uno de los paneles solares, evitando así interferencias con los equipos electrónicos de a bordo. Permitirá analizar la magnetosfera joviana con una precisión sin precedentes. Para compensar el movimiento giratorio de la nave, el instrumento incorpora dos  sensores estelares (Advanced Stellar Compass, de construcción danesa) para determinar con exactitud la posición del magnetómetro con respecto al planeta. Incluye sensores distribuidos a 10 y 12 metros del centro de la sonda para calibrar los efectos inducidos por los sistemas eléctricos de la nave.

Detalle del magnetómetro y los sensores estelares (NASA).

  • MWR (Microwave Radiometer): observará la radiación de microondas (1,3 - 50 cm) procedente del interior de Júpiter desde la superficie nubosa hasta una profundidad con una presión equivalente a 1000 atmósferas (550 kilómetros) mediante seis radiómetros. Cada radiómetro observa una longitud de onda diferente (1,3 cm; 3,125 cm; 6,25 cm; 12,5 cm; 25 cm; 50 cm) y está dotado de una antena que sale del cuerpo central de la sonda. MWR permitirá medir la abundancia de amoniaco y agua en la atmósfera de Júpiter, los principales constituyentes de las nubes jovianas. Vale la pena señalar que aún desconocemos la cantidad de agua que se encuentra en Júpiter, ya que las estimaciones varían entre tres y nueve veces la abundancia solar. MWR podrá poner un límite a esta cantidad.

Longitudes de onda del MWR (NASA).

  • Gravity Science: realizará un mapa del campo gravitatorio de Júpiter usando los desplazamientos Doppler de la señal de comunicaciones de la nave. Este instrumento ha sido construido en colaboración con la Agencia Espacial Italiana (ISA).

Fundamento del instrumento de gravedad (NASA).

  • Waves: son dos antenas de cuatro metros cada una que deben medir el campo electromagnético del plasma que rodea a Júpiter.
  • JIRAM (Jovian Infrared Auroral Mapper): observará las auroras en infrarrojo (2- 5 μm) mediante un espectróemtro y una cámara. Al mismo tiempo, estudiará la atmósfera hasta una profundidad de 50-70 km. JIRAM está construido por la Agencia Espacial Italiana (ISA).

Estudio de las partículas y auroras de Júpiter (NASA).

Auroras de Júpiter (NASA).

  • JunoCam: una cámara en luz visible con una resolución de 2-3 km por píxel y un campo de 58º. Está basada en la cámara desarrollada para filmar el descenso del rover marciano Curiosity. No es un instrumento científico oficial de la misión.

Instrumentos de Juno (NASA).

Aunque quedan muchos antes de que esta sonda proporcione sus primeros resultados, Juno promete revolucionar nuestros conocimientos sobre la formación de planetas gigantes en el Universo. Una misión fascinante que dará comienzo el próximo viernes.


Vídeo sobre la misión:



Libro: El libro de la Pizarra de Yuri

No suelo recomendar libros que no me haya leído previamente, pero hoy voy a hacer una excepción. Primero, porque el autor lo merece y, segundo, porque puedo asegurar que la calidad de la obra es impresionante. Por supuesto, les hablo del libro de La Pizarra de Yuri, todo un referente en la divulgación científica en español. Allí encontrarás una selección de los mejores artículos publicados en La Pizarra en formato físico, la excusa perfecta para releerlos en el improbable caso de que no lo hayas hecho aún. También es una magnífica oportunidad para hacer un regalo inolvidable. 

Divulgar ciencia en España es una tarea ardua e ingrata. Lo menos que podemos hacer para apoyar el gran trabajo de Yuri es comprar su libro y leerlo al calor del fuego...o de la playa ;-)


viernes, julio 29, 2011

Amazings Bilbao 2011

Me llena de orgullo y satisfacción el poder presentar el Amazings Bilbao 2011, un evento divulgativo de la ciencia a gran escala, gratuito y abierto a todo el público que tendrá lugar el 23 y 24 de septiembre en el Paraninfo de la Universidad del País Vasco. En Amazings Bilbao podremos asistir a amenas charlas divulgativas de diez minutos de duración cada una sobre todo tipo de temas (más detalles en este enlace). Los ponentes serán todos colaboradores de esa locura genial que se llama Amazings, entre los que se incluye un servidor.

Una iniciativa nueva, ilusionante, original y, por encima de todo, muy necesaria en estos tiempos que corren. Así que ya saben, nos vemos en Bilbao.


Lanzamiento CZ-2C (Shijian 11-02)

China ha lanzado hoy 29 de julio a las 07:42 UTC un cohete Larga Marcha CZ-2C desde la rampa SLS-2 del centro espacial de Jiuquan con el satélite Shijian11-02 (实践十一号02星) a bordo. El lanzamiento se produce pocas semanas después de la puesta en órbita del Shijian 11-03. La órbita inicial era de 689 x 705 km, con una inclinación de 98,13º. Es el 33º lanzamiento de un CZ-2C.

Shijian 11-02

Al igual que ocurre con sus hermanos Shijian 11-01 y Shijian 11-03, se desconoce la verdadera misión del Shijian 11-02 (SJ 11-02 o 实践十一号02星), pero los analistas creen que son satélites militares que formarían parte de una incipiente red de alerta temprana para vigilar el lanzamiento de misiles balísticos. El Shijian 11-02 sido construido por la compañía Dongfanghong ("el oriente es rojo").


CZ-2C

El Larga Marcha CZ-2C-III (Chang Zheng 2C o 长征二号丙), o simplemente CZ-2C, es un cohete de dos etapas con capacidad para colocar 3850 kg en una órbita baja (LEO) de 200 km y una inclinación de 63º, o bien 1400 kg en una órbita heliosíncrona (SSO) de 600 km de altura. Pesa 233 toneladas, tiene 42 metros de longitud y 3,35 metros de diámetro y emplea combustibles hipergólicos. El CZ-2C-III es una mejora del CZ-2C, que contaba con una capacidad en LEO de 3366 kg. También existe una versión de tres etapas del CZ-2C denominada CZ-2C/SM capaz de colocar 1250 kg en una órbita de transferencia geosíncrona (GTO). Por último, la versión CZ-2C/SMA puede poner 1900 kg en una órbita heliosíncrona.



Larga Marcha CZ-2C (CALT).

La primera etapa, L-140, de 3,35 x 25,72 m usa los motores YF-21C (DaFY6-2), empleados en toda la gama de cohetes Larga Marcha. Estos motores de cuatro cámaras de combustión queman tetróxido de nitrógeno y UDMH consiguiendo un empuje de 2961,6 kN y un impulso específico (Isp) de 2556,5 N.s/kg a nivel del mar. El motor YF-21C está compuesto por cuatro motores YF-20, de 740,4 kN cada uno. El control de vuelo de la primera etapa se consigue mediante el giro de los motores. La primera etapa transporta 162,706 toneladas de combustible.

La segunda etapa, L-35 (de 3,35 x 7,757 m) usa un motor YF-24E con un Isp de unos 292 s, dividido en un motor principal YF-22E (DaFY 20-1) con 741,4 kN y 292 s y otro vernier con cuatro cámaras YF-23C (DaFY 21-1) de 11,8 kN y 183 s cada una. El empuje total es de 798,1 kN. La segunda etapa transporta 54,667 toneladas de combustible.

El CZ-2C puede usar una tercera etapa de combustible sólido (HTPB) de 2,7x1,5 m y 10,78 kN.

Lanzamiento (chinanews.com).

jueves, julio 28, 2011

La debacle del SLS

El SLS es el nuevo gran cohete de la NASA que debe sustituir al transbordador espacial en el futuro. La NASA lleva más de un año peleándose con el Congreso de los EEUU sobre el diseño y financiación de este proyecto, aunque se suponía que la configuración final debía ser anunciada el pasado 8 de julio coincidiendo con el último lanzamiento del transbordador. Pero llegó el 8 de julio y no hubo ningún anuncio, salvo unas vagas declaraciones del administrador de la NASA Charles Bolden ante una comisión del Congreso.

SLS tripulado con una MPCV(nasaspaceflight.com).

No es que el diseño final no sea ya conocido, pero al menos se esperaba alguna aclaración sobre el futuro de la agencia justo ahora que ésta ha perdido su capacidad de colocar seres humanos en órbita. Finalmente, con anuncio oficial o sin él, los detalles del calendario y de las primeras misiones del SLS se han filtrado al público y ahora se puede entender por qué la NASA no realizó el esperado anuncio del 8 de julio...porque es un desastre, así de simple.

Según el plan -por llamarlo de alguna manera-, la primera misión del SLS (SLS-1) tendría lugar en 2017 y serviría para colocar en órbita lunar una nave MPCV no tripulada. Se trataría de la versión ya conocida de 70 toneladas de capacidad en LEO, con SRBs de cinco segmentos y tres motores SSME (RS-25D) del transbordador, además de una segunda etapa basada en la empleada actualmente por el Delta IV.

Después del SLS-1, deberemos esperar cuatro años (!) para ver el lanzamiento de la misión SLS-2, que pondrá una MPCV tripulada alrededor de la Luna (una especie de Apollo 8 2.0). De 2021 a 2023 tendrían lugar otros dos lanzamientos de esta versión del SLS, pero en agosto de 2024 aparecería la primera misión de carga (SLS-5) con una nueva cofia. La misión SLS-6 en agosto de 2025 debería ser una misión tripulada, quizás a un asteroide o a la Luna. La SLS-7, en agosto de 2026, sería otro cohete de carga, pero esta vez se usarían por primera vez los SSME no reutilizables (RS-25E).

Y así seguirían las cosas cuatro años más, con un lanzamiento tripulado "a algún lado" cada dos años. En 2030 debutaría un SLS con cinco SSME en su primera fase (SLS-11) para aumentar la capacidad de carga (¿cuál?) y, finalmente, en 2032 el SLS-13 introduciría una segunda etapa mejorada, alcanzando la capacidad máxima de 130 toneladas en órbita baja. Para entonces es posible que los SRB hayan sido sustituidos por cohetes de combustible líquido, más seguros y eficientes.

SLS con SRB sólidos (derecha) y aceleradores líquidos (nasaspaceflight.com).

Puede que a algunos este plan no les suene tan mal. Al menos tendremos misiones tripuladas más allá de la Tierra. Sí, pero no olvidemos que a día de hoy no existe ninguna carga útil para los vuelos no tripulados del SLS, y lo que es peor, tampoco hay dinero para construirlas. Y recordemos que no podríamos viajar a la superficie de la Luna (no tenemos módulo lunar) ni a Marte, ni siquiera a su órbita (no tenemos naves marcianas). En cuanto a los encuentros con asteroides, sin financiación y equipos adicionales, ni siquiera la MPCV de serie podrá realizar estas misiones. Entonces, ¿tiene sentido un programa multibillonario como el SLS que sólo será capaz de llevar a cabo cinco misiones tripuladas a la órbita lunar o a un pequeño asteroide durante un periodo de veinte años? Pues no mucho, la verdad.

De hecho, el "plan" es tan alocado que casi parece concebido para hacer fracasar a posta todo el proyecto antes de que haya nacido. Y aunque salga adelante, es prácticamente imposible que las futuras administraciones no cancelen el programa en algún momento de aquí a 2032.

Son muy malas noticias. No sólo para la NASA y para los EEUU, sino para todo el mundo. La debacle del SLS llega en el peor momento posible, con una agencia en pleno proceso de búsqueda de un objetivo que dé sentido a su existencia. El fracaso del SLS puede arrastrar fácilmente al MPCV. Y sin SLS o MPCV, la NASA no tiene futuro alguno.

Más le vale a la tan cacareada alternativa privada hacer algo útil pronto, porque si esta situación no se arregla, bien podríamos estar ante el principio del fin del programa tripulado de los EEUU, tanto dentro como fuera de la NASA.

Diseño final del SLS.

Un troyano terrestre

Llevamos unos días moviditos en el Sistema Solar. Si hace poco el telescopio espacial Hubble descubría la cuarta luna de Plutón, ahora nos enteramos que la Tierra tiene un asteroide troyano. El asteroide candidato -aún no está confirmado- se denomina 2010 TK7 y ha sido descubierto gracias al telescopio espacial infrarrojo WISE de la NASA. Los detalles los podemos leer en el número de Nature del 28 de julio.

El nuevo vecino de la Tierra se ve abajo a la derecha (NASA).

Órbita de 2010 TK7 (NASA).

2010 TK7 tiene unos 300 metros de diámetro y no se trata ni mucho menos del primer cuerpo menor descubierto con una órbita parecida a la terrestre. Por ejemplo, ahí tenemos al asteroide 3753 Cruithne, -apodado "la segunda luna de la Tierra"- para demostrar lo contrario. Lo interesante es que 2010 TK7 está situado en el punto de Lagrange L4 a 60º por delante de la Tierra en su órbita. Eso sí, su posición no es fija y varía con el tiempo, alejándose considerablemente del plano orbital terrestre (o sea, la eclíptica). Precisamente, esta distancia a la eclíptica evita que sea un candidato prioritario para una misión tripulada en el futuro. En los próximos mil años, 2010 TK7 no se acercará a menos de veinte millones de kilómetros de nuestro planeta.

Puntos de Lagrange (Wikipedia).

Representación de la órbita de 2010 TK7 (NASA).

Vídeo de la órbita de 2010 TK7




En cualquier caso, si se confirma que 2010 TK7 es un troyano, la Tierra pasaría a formar parte del club de planetas acompañados por este tipo de asteroides. Un club encabezado por Júpiter, cuya familia de miles -quizás hasta medio millón- de troyanos en los puntos L4 y L5 dio nombre a esta clase de cuerpos menores. Además, también conocemos cuatro troyanos de Marte y siete de Neptuno.

Por cierto, el equipo NEOWISE que ha descubierto este asteroide tiene pendiente otro candidato por confirmar, así que es posible que la familia de troyanos terrestres aumente pronto.

miércoles, julio 27, 2011

OPSEK y el fin de la ISS en 2020

¿Qué hará Rusia después de que finalice el plazo de explotación de la ISS en 2020? Vitali Davidov, vicedirector de la agencia espacial rusa Roscosmos, ha dicho hoy mismo que Rusia piensa abandonar la ISS ese mismo año y construir una nueva estación espacial. Estas declaraciones han sorprendido a más de uno, pero lo cierto es que no son en absoluto nuevas.

El segmento ruso de la ISS en la actualidad (RSC Energia).

Recapitulemos un poco para entender todo el asunto. La ISS nació a finales de los años 90 sin una fecha de caducidad fija. Tras la pérdida del Columbia en 2003, los EEUU decidieron que abandonarían la ISS en 2012-2015 para dedicarse íntegramente al desaparecido Programa Constellation. Pero héte aquí que la administración Obama optó por cerrar el chiringuito del Constellation el año pasado y los EEUU se vieron obligados a mantener la participación en la ISS hasta 2020 como mínimo. Esta fecha fue elegida un tanto al azar, pero lo cierto es que los ingenieros de RKK Energía -fabricante de las Soyuz y los módulos rusos- confían en que es posible mantener operativos los módulos rusos más antiguos de la ISS (Zaryá, lanzado en 1998, y Zvezdá, lanzado en 2000) hasta 2025 sin problemas.

El segmento ruso de la ISS después del acoplamiento del MLM Nauka (RSC Energia).

Evidentemente, y por si las moscas, Rusia ha tenido que buscar una alternativa a la ISS para más allá de 2020. El programa espacial tripulado ruso depende totalmente de la ISS, pero Rusia no puede hacerse cargo en solitario de un proyecto tan complejo. Había que buscar una alternativa y así se hizo. El plan B ruso se denomina OPSEK (Orbitalniy Pilotiruemiy Sborochno-Ekspluatatsionniy Kompleks, ОПСЭК, Орбитальный Пилотируемый Сборочно-Эксплуатационный Комплекс, "Complejo Orbital Tripulado de Montaje y Explotación") y apareció por primera vez de forma oficial en los documentos de Roscosmos en 2008. Pese a su rimbombante nombre, OPSEK no es una nueva estación espacial. Al menos, no exactamente. En realidad, estaría formada principalmente por varios módulos del actual segmento ruso de la ISS.

El segmento ruso de la ISS cuenta en la actualidad con cinco módulos: Zaryá (FGB, de propiedad norteamericana), Zvezdá (SM), Pirs (DC-1), Poisk (MRM-2) y Rassviet (MRM-1). Roscosmos espera lanzar antes de 2015 cuatro módulos adicionales. El Nauka (o MLM, construido originalmente como sustituto del Zaryá) y dos módulos científicos para generar electricidad denominados SPSM (Science and Power Supply Module) en inglés o NEM en ruso. Los SPSM estarían acoplados al Nauka por un pequeño nodo llamado UM. Tanto Nauka como los dos SPSM tendrían una masa cercana a las 20 toneladas y requerirían el uso de un cohete Protón-M para alcanzar la órbita.

El segmento ruso en 2015 (RSC Energia).

El módulo Nauka (RSC Energia).

Cámara de vacío del Nauka (RSC Energia).

Detalles del nodo UM (RSC Energia).

Configuración de lanzamiento del UM en un cohete Soyuz (RSC Energia).

¿Y por qué quiere Roscosmos lanzar todos estos módulos antes de 2015? Pues porque ese año termina el contrato firmado con la NASA para permitir que los módulos rusos puedan utilizar la electricidad generada por los paneles solares norteamericanos. Con los 5,5 kW que generarán los paneles de Nauka más los 48 kW de cada SPSM, el segmento ruso sería independiente energéticamente hablando. Claro que este contrato se firmó hace ya algún tiempo y los EEUU no se encuentran en la actualidad en una posición de fuerza de cara a negociar con Roscosmos, así que es muy probable que este contrato se prorrogue hasta 2020.

La otra dependencia parcial que tiene Rusia de la NASA es el sistema de comunicaciones TDRSS, un conjunto de satélites geoestacionarios que permiten mantener una comunicación casi constante con la ISS (digo dependencia parcial porque el segmento ruso no utiliza estos satélites, pero obviamente los cosmonautas rusos pueden contactar con Houston en caso necesario si así lo estiman oportuno). En la actualidad, Rusia está obligada a usar su red de estaciones terrestres -de cobertura limitada- para comunicarse con sus satélites. Para resolver este problema, Roscosmos quiere resucitar el programa de satélites Luch de los años 80, que era equivalente al TDRSS. Eso sí, las nuevas unidades Luch fabricadas por Reshetnyov incorporan nuevos sistemas y una electrónica avanzada.

Satélite geoestacionario Luch (RSC Energia).

Pues bien, OPSEK no sería nada más -y nada menos- que el conjunto formado por Nauka, el nodo UM y los SPSM-1 y SPSM-2, aunque con el tiempo se podría agregar un tercer módulo esclusa basado en el UM. El MLM y los SPSM acumulan un importante retraso en su desarrollo, pero es probable que la agencia rusa pudiera acelerar su construcción en caso necesario. Llegado el momento, Roscosmos separaría estos módulos de la ISS y...¡voilá!, tendríamos una estación espacial nueva.

Aspecto de OPSEK, formada por Nauka, dos SPSM y un tercer módulo derivado de los SPSM, además de la PTK-NP (Roscosmos).

Tal y como están las cosas, no creo que Rusia decida abandonar la ISS en 2020 si sus socios siguen financiando el proyecto. Veo aún menos probable que los EEUU renieguen de la ISS dentro de nueve años, pero está claro que OPSEK le da a Rusia una buena carta a la hora de negociar con el resto de agencias una vez las naves del programa CCDev estén en servicio. No olvidemos que, con CCDev o sin él, la ISS tendría que ser desmantelada de inmediato sin la participación rusa. En el peor de los casos, si por cualquier motivo la ISS es abandonada en 2020, Rusia podría basar su programa espacial tripulado en OPSEK. Por otro lado, está claro que la ISS no puede mantenerse indefinidamente. Algunas piezas, como el módulo más antiguo del segmento norteamericano (Unity), no pueden ser reemplazadas sin desmontar la estación por completo. Por suerte, los ingenieros de la NASA y Energía creen que la vida útil del complejo podría aumentarse hasta 2030 siempre y cuando se añadan nuevos módulos y sistemas.

Sea como sea, lo importante es que existe vida más allá de la ISS para el programa espacial tripulado ruso.

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